CRONICAS DE WORMWOOD: ¡Un cómic genial!

¡En este blog adoramos a Garth Ennis, el genial guionista irlandés!!!

Y eso es algo que ya deberíais conocer de sobra si habéis leído algunos de nuestros post relacionados con este imprescindible escritor de comics, como son los de Predicador, Crossed, The Pro, The Boys o Punisher.


Pues bien, en Crónicas de Wormwood (publicada en Estados Unidos por Avatar Press y compuesta por dos miniseries de seis números y un número especial intercalado entre ambas miniseries) Ennis vuelve a desplegar todos sus “encantos” y recursos para mostrarnos una historia salvaje e irreverente, que arremete esta vez contra la religión (centrándose más concretamente en la católica).

El personaje principal de este “embolao”, perpetrado por nuestro amado Ennis, no es otro que un inglés que vive en Nueva York y se llama Danny Wormwood, un polémico productor de televisión por cable de series tan impactantes como las de Santa Claus Secreto (que en realidad es un francotirador disfrazado) o Me tiré a la mujer del Presidente. Pero Danny Wormwood esconde un pequeño secreto…

¡Es el anticristo!!!

Y claro, su padre Satán le insiste una y otra vez para que se encargue ya del Armagedón, que es el motivo por el que él existe, pero Danny se niega hacerlo porque le gusta su trabajo en la televisión, porque disfruta beneficiándose a Juana de Arco (a la que le gusta que se lo hagan en mitad de una constante retahíla de insultos y vejaciones) y porque le encanta beber en la barra del bar junto a su mejor amigo Jay, un rastafari negro.

¿Qué no sabéis quién es Jay?

Jay es Jesucristo, el hijo de Dios, y cuando su Padre le dijo que le mandaba de nuevo a la tierra para volver a sufrir y morir por los pecados de los hombres, éste se negó y en vez de hacer la revolución espiritual que le pedía su Padre, decidió hacer una revolución social, luchando por los derechos de los más desfavorecidos.

Hasta que un policía antidisturbios de Los Angeles le propinó tal golpe en la cabeza que tuvieron que ingresarle en un hospital para operarle de urgencia, dejándole con el cerebro más “allí” que “aquí”.

Ahora parece estar en otro mundo, colocado por algún tipo de droga.

En resumidas cuentas, que tanto Jesucristo como el Anticristo han decidido renunciar a los deberes impuestos por sus padres, dejando que el ser humano decida por su libre albedrío.

Y esto cabrea muchísimo al manipulador de Satán y al pajillero de Dios (sí, habéis leído bien... Dios es un pajillero que siempre lleva la mano bajo sus vestimentas).

Y están tan enfadados que deciden aliarse junto con el Papa (un australiano bebedor compulsivo, un drogadicto y un follador de monjas y monaguillos, al que le gusta que le llamen Papa Jacko) para que al final Danny Wormwood cumpla con sus obligaciones del Armagedón.

Por si esto os pareciera poco (yo me empecé a descojonar desde las cinco primeras páginas) Wormwood tiene como mascota al que posiblemente considere el mejor personaje de este cómic (quizá por su exagerada carga cómica y sexual): Un conejo muy cabrón, muy cachondo y demasiado salido, al que inexplicablemente Danny dotó de poderes para poder hablar.

¿Y a qué se dedica esta "adorable" mascota para gastar tanto tiempo solo en casa, esperando a su amo?

Pues a acciones tan constructivas como grabar en video a escondidas a Danny y a su novia, fornicando en la cama; a ver videos porno por Internet mientras se la menea con cara obscena; a beneficiarse a inocentes conejas a las que previamente ha sobornado con una bolsa de zanahorias o, lo mejor de todo; a colgar noticias falsas en la red relacionadas con Star Wars, como que Chewbacca es gay (a ver si así consigue que todos esos frikis se arrojen por una ventana o se peguen un tiro en la cabeza y así vayan todos al infierno por suicidas).

La verdad es que os podría contar más cosas sobre este cómic, pero creo que con lo que os acabo de decir, tenéis más que suficientes motivos para ir corriendo como posesos a la librería de comics más cercana para haceros con los tres ejemplares que conforman esta serie (o, en su defecto, bajároslo de Internet).

En el apartado gráfico nos encontramos con tres dibujantes diferentes. Del primer arco argumental se encarga Jacen Burrows, un artista al que ya hemos visto en Crossed y que trabaja en exclusiva para el sello Avatar. En estos seis primeros números nos encontramos con un Burrows no tan genial como en otros comics, pero aún así no lo hace mal.

Del One-Shot titulado El último enemigo se encarga Rob Steen, en el que es posiblemente el peor número de todos los de Las crónicas de Wormwood, tanto a nivel guión como a nivel gráfico.

Por último, la última miniserie La batalla final, está ilustrada de forma genial por Óscar Jiménez, con un estilo totalmente opuesto a los dos dibujantes anteriores, mostrándonos unas figuras y escenarios mucho más realistas y menos caricaturescos.

¡Y ya está!!!... ¡No quiero destriparos nada más!!!...

Id a comprar esta serie de comics (o descargadlos de Internet) y...¡A meneárosla como el conejo cachondo de Wormwood!!!

Nos vemos.

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