COLDER: Un cómic que no te dejará frío



Imagina que entras en tu tienda de comics favorita, buscando el último número de tu superhéroe enmascarado preferido (sí, ese que va embutido en un llamativo pijama ajustado de lycra) y de repente te encuentras en una de las baldas de la tienda con esta portada.

¡Dios mío!!!... ¡Pero esto qué es!!!... gritas como una colegiala asustada, mientras corres a esconderte tras el estante repleto de las últimas novedades de Marvel y DC pensando, ¿para cuándo un crossover entra La Imbatible Chica Ardilla y Color Kid?

Pocos segundos después, como se supone que eres un ser humano maduro y responsable (y porque el dueño de la tienda de comics ha amenazado con expulsarte de por vida del local, por asustar a la clentela), vas asomando poco a poco la cabeza, deseando que esa horrible y desagradable portada no te devuelva la mirada.

Pero no es así... Y entonces ocurre algo insospechado...

No sabes muy bien el por qué pero, tras incorporarte, te quedas con los ojos clavados en esa imagen.

Te resulta imposible retirar la vista de esa hipnotizante portada que exuda tanta agresividad... Es como... Es como... ¡Sí!!!... Es como mirar a un hámster sobre una de esas estúpidas ruedas que tienen en las jaulas, corriendo y corriendo sin llegar a ningún sitio, mientras la rueda gira y gira.

Tu cuerpo se queda petrificado, siente un escalofrío y, superando la repulsión que te genera, eres capaz de cogerlo entre tus manos y curiosear sus páginas, aunque solo sea para ver si el contenido del cómic sigue la misma dinámica.

La respuesta es sí... ¿Qué demonios te esperabas?... ¿Que entre las páginas hubieran dibujado centenares de unicornios rosas tocando el laud???

Colder es un cómic repleto de viñetas que hacen revolverse hasta al estómago más duro (vale... el tuyo no, que eres un machote o una mujer de armas tomar). Pero estas imágenes, junto con el guión, crean un conjunto deliciosamente desagradable que corremos el riesgo de perdernos si nos dejamos llevar por los prejuicios, porque Colder es mucho más que un dibujo directo, sanguinario y brutal (para mi gusto perfecto... porque yo soy una mujer de armas tomar).

De este modo, Colder se transforma en una de las mejores disertaciones acerca de la locura que he leído en mi vida, con perdón de Saramago (¿veis?... Acabamos de meter a un reputado escritor de libros... ¿Somos o no somos la leche?).

Esta es la sinopsis que se puede leer en la contraportada del primer tomo (de tres) de esta colección del año 2012 (que tienes que leer, sí o sí, aunque no tengas estómago para ello), nominada a los premios Eisner y publicada en Estados Unidos por Dark Horse y en España por Medusa Comics.

UNA OSCURA OBRA MAESTRA
La temperatura corporal de Declan Thomas cae un poco cada día desde que el manicomio en el que estaba recluido fue arrasado por un incendio. Además, Declan posee una extraña habilidad: es capaz de entrar en la locura de otras personas y, a veces, curársela. Su esperanza es llegar a curar la suya algún día, pero tiene poco tiempo, porque un depredador demoníaco le persigue.

Así comienza Colder, con un hombre que no puede morir a menos que su temperatura corporal baje a cero y que es capaz de curar la locura. Solo que para esto es necesario un contacto tan íntimo que es capaz de atravesar las viñetas, haciéndote sentir miedo.

Al principio de la historia poco o nada sabemos acerca del personaje de Declan Thomas, ya que toda la trama recae sobre una mujer, una enfermera que, dados los acontecimientos, cuida de Declan... Pero entonces hace acto de presencia un antagonista que en nada tendría que envidiar a otros malotes del cómic convencional. La verdad es que este villano me recuerda un poco a mi querido Joker (sí, por si no lo sabíais, tengo la misma debilidad que Harley Quinn... ¡Y además estoy tan buena como ella!!!... Bueno... Un poco más...).

Es entonces cuando la trama mejora de forma excepcional, gracias al guión exquisito de la mano de Paul Tobin, un autor que ha escrito diversos libros para niños y jóvenes (¿veis?... Seguimos con la cultura literaria a tope... Somo la leche!!!), además de muchos comics como el propio Colder, Plants Vs Zombies, Angry Birds, The Witcher, Bandette, Prometheus: Fuego y Piedra, Hulk, Spiderman, Batman, y así un largo etcétera...

En fin... Volvamos al cómic...

Thomas Declan deberá enfrentarse a sus miedos y a su propia locura para poder salvarse a sí mismo y salvar a los demás, mientras todo se desenvuelve entre escenas desagradables y terroríficas.

Y entonces aparece el amor...

¿El amor???... ¡No me fastidies!!!... ¿Qué demonios pinta el amor en un cómic de este tipo???...

―¡Ya la han cagado! ―es lo primero que piensas en cuanto surge el amor entre Thomas Declan y la enfermera que cuidó de él durante tantos años pero, curiosamente, esta situación no resulta empalagosa... ¡Y mira que detesto que ocurran este tipo de cosas!... No me gusta sumergirme en una historia de terror y que de repente el guión tuerza hacia algo que no tiene nada que ver, porque muchas veces ese giro termina por superponerse a todo lo demás, desvirtuando la trama principal y, lo más importante, desviándote de lo que realmente merecía la pena y por lo que realmente te compraste el cómic (recuerdas la portada del tipo con los dedos en los ojos, ¿verdad?).

Así que al final Thomas y la enfermera se verán envueltos en un misterio que va más allá del pasado del protagonista. Un pasado que se va desgranando poco a poco, a medida que lees y te ves inmerso en esa delgada línea que separa la cordura de la locura.

Y gran parte de ese desafío, además de al guionista, le corresponde al dibujante. En este caso nos encontramos con el arte de Juan Ferreyra que nos deleita con sus exquisitos trazos y donde el color se transforma es parte fundamental de la narración.

Los dos mundos, el de la realidad y el de los sueños, se plantean de un modo cromáticamente muy bien separados: el onírico se muestra en tonos más monocromáticos y desaturados, mientras en el mundo real predominan con más fuerza la policromía y la saturación.

Un ejemplo para que me entendáis.


Todas estas viñetas tan directas, del estilo de la portada, es cuando cobran más fuerza. Pero tranquilos, todo tiene su por qué.

En Colder no vamos a encontrar gore gratuito solo por el puro placer de mirar un dibujo repleto de vísceras y sangre (que bien podría ser, porque esta serie es de las que hay que devorar con calma, incluso un par de veces para asimilar todo lo que tienes enfrente). Cada viñeta se complementa con la siguiente y se potencia aún más con el guión, dando mucho más valor y sentido a una de las mejores historias que he leído últimamente.

Como ya hemos dicho, la edición española se compone de tres tomos. El primero es autoconclusivo así que, si tu cuerpo ya se ha quedado satisfecho por averiguar qué escondía una portada tan inquietante, puedes dejar de leer los siguientes tomos, pues no quedan agujeros en la trama.

Peeerooo...

Si te interesa averiguar más, debes leer los dos tomos restantes, donde se explica lo que ocurre a continuación, mientras hacen su aparición otros personajes igual o más interesantes que el villano del primer tomo, y las situaciones van a ir mejorando y sorprendiendo cada vez más.

Es por esto que ahora voy a hablar del tercer y último tomo de la serie, sin destripar nada al futuro lector de esta genial obra.

El primer volumen de este cómic tenía un  final "feliz" y en cierto modo previsible, pero el final del último tomo se convierte en uno de los puntos álgidos de toda la historia. Un final de esos que te hacen pensar aún más en lo que ha ocurrido y donde igual no te esperas ese giro argumental de doble filo.

Es justo ahí donde te entran las dudas y los por qués (en el buen sentido, porque no todo es lo que parece a simple vista).

En ese momento haces memoria de todo lo ocurrido anteriormente. Has de disertar la historia y ahondar en los miedos de los personajes, sus motivaciones, incluso en ¿qué harías por amor?... Igual es que también el amor es parte de esa locura.

En definitiva, Colder es un cómic interesante, mucho más profundo que quedarse simplemente en esos dibujos que te llaman la atención y pueden echarte para atrás (o hacer que te compres el cómic... Porque eso vais a hacer ¿verdad?... ¿Qué otra cosa os queda después de leer semejante e imprescindible crítica?).

Colder no te dejará indiferente, ni frío (perdonad el chiste... ¡Lo tenía que soltar!), sino más bien lo contrario.

Recomendable al cien por cien y... ¡Recordad, lectores!!!... Jamás juzguéis un libro (¡pero que cultos somos!!!) o un cómic por su portada.

Olvidad vuestros prejuicios porque, si no lo hacéis, corréis el riesgo de perderos historias como estas, que van mucho más allá de lo que aparentan.

¡Nos vemos!!!

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2 comentarios

  1. Excelente opinión y me quede con ganas de verlo, gracias!

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  2. Es que Lucía es una crítica excelente y sus opiniones son de lo mejorcito que podrás encontrar en la web (se nota que nos lo tenemos creído, ¿verdad?).

    En cuanto puedas, te recomendaría que te leyeras este cómic. No vas a quedar defraudado.

    ¡Gracias por tu comentario!!!

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