CHEW: Un policía con un apetito especial

Este es Tony Chu.

Tony casi siempre tiene hambre pero apenas come... ¿Por qué?

Tony Chu es cibópata. Eso significa que obtiene impresiones mentales de aquello que come. Es decir, si muerde una manzana sentirá en su cabeza el árbol en el que creció, que pesticidas se utilizaron en el cultivo y cuando fue recolectada... Si mastica una hamburguesa puede averiguar todo sobre la carne con la que está hecha y como murió el animal.

El único alimento del que Tony no puede percibir sensaciones psíquicas es de la remolacha.

Así que Tony come muchas remolachas.

Estúpido, ¿verdad?


Pues este es el comienzo de lo que podemos leer en el primer número de esta serie: Chew (que en inglés significa masticar... Apropiado, ¿no?).

Personalmente os puedo asegurar que este ha sido uno de los comics con los que más me he llevado una sorpresa en estos últimos tiempos. Su guión repleto de situaciones absurdas, sus páginas llenas de acción y el estilo cartoon de los dibujos me cautivó casi al instante.

Y es que imagináos la cantidad de buenas historias que se pueden sacar de una realidad alternativa en la que la gripe aviar se ha cargado a millones de personas a lo largo del planeta, convirtiendo la carne de ave en prohibida para el consumo y, por lo tanto, en el material más solicitado para el tráfico ilegal del mercado negro (llegando a facturar incluso más dinero que la droga)... Imagináos también una planta alienígena (cuya existencia es un misterio para casi todo el mundo y un peligro potencial para el planeta Tierra) cuyo sabor es igual al del pollo... Si aún no tenéis suficiente, imagináos un empresario avispado que decide echar mano de la genética y de unos cuantos científicos para crear una granja de ranollos (sí, habéis leído bien: Ranollos, una mezcla entre rana y pollo), cuya carne se encuentra en el límite de lo que es delito y de lo que no lo es...


Rodead esta historia con personajes tan extraños y alucinantes como la novia de Tony, Amelia Mintz, una crítica gastronómica con el poder de describir con tal precisión los alimentos que ingiere, que los lectores son capaces de reproducir esos sabores en su boca; o su jefe de la FDA (una división especial encargada de perseguir el crimen relacionado con el tráfico de la carne de pollo) que le odia profundamente pero que está enamorado de John Colby, el compañero de trabajo de Tony, un policía medio cibernético con una extraña peculiaridad a la hora de resolver los problemas con sus superiores; Chow Chu, el hermano de Tony y ferviente defensor de la carne de pollo (con la que prepara ilegalmente todos sus platos); Poyo, un gallo de pelea revolucionario que es un asesino profesional; un vampiro que no lo es en realidad; o...


Y mientras estos personajes pululan por la páginas del cómic, Tony Chu debe comer todo tipo de cosas asquerosas para poder resolver los casos más difíciles de su departamento (que su jefe, con toda la mala leche del mundo, tiene a bien encangarle): La carne podrida de un yonqui, las cenizas de un cadáver, los excrementos del pañal de un bebé desaparecido, los cuerpos exhumados de unos jugadores de beisbol de los años cincuenta, etc...

La verdad es que podría continuar con una lista interminable de personajes geniales y de situaciones disparatadas, pero prefiero callarme para no destriparos una delicia de cómic que deberíais disfrutar por vosotros mismos.

Esta pequeña maravilla está orquestada por John Layman al guión y por Rob Guillory a los lápices y en España podemos disfrutar de los primeros siete tomos (publicados por Planeta DeAgostini), que abarcan los primeros treinta y cinco números de la serie (de los sesenta que tienen previsto realizar los autores).

Si aún no os han convencido mis palabras y no pensáis dar una oportunidad a esta obra tan divertida, voy a finalizar diciéndoos que este cómic ha recibido un premio Eisner (algo así como los Oscar en el cine)... Y conseguir eso es muy difícil en un mercado tan saturado de obras como es el norteamericano.

Por cierto, como curiosidad os apunto que también se ha intentado crear una serie de televisión basándose en el cómic, pero esta no ha cuajado y no ha pasado del episodio piloto (aunque parece ser que lo quieren intentar de nuevo, a ver si cuaja esta vez).

En fin... Otra vez será.

Nos vemos.

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