Hagamos un pequeño y breve repaso a la historia del cómic americano en España.
Fui de esos individuos que se crió con los cómics de Forum en los años 80, aunque alguna vez cayó en mi poder algún tomo de bolsillo de la editorial Bruguera (los famosos Pocket de Ases), de esos que te regalaban los vecinos del tercero, ya que su hijo se había hecho mayor (vamos, que había cambiado los tebeos por faldas) y como sabían que yo era un consumidor de nato viñetas, pues me los daban con todo el cariño del mundo (supongo que así también se ahorraban el paso de tirarlos a la basura, aunque esto es pensar bastante mal de ellos… En verdad eran muy simpáticos).
Personalmente estos cómics de Bruguera no me entusiasmaban demasiado: Eran pequeños y no se leían todo lo bien que uno querría, pero bueno… ¡Eran cómics!
El tiempo siguió su curso y pasé de ser un chavalito imbécil a convertirme en un adolescente más subnormal todavía (los peinados de la época eran bastante ridículos vistos hoy en día y las gafas… Pues bueno… En aquellos años, los miopes solíamos llevar unas gafas más grandes que nuestras propias cabezas… Y tampoco era yo demasiado espabilado, que todo hay que decirlo).
Fue entonces cuando me hablaron de unos cómics de superhéroes del año de la polka, en blanco y negro (que ya empezaban a considerarse como piezas de coleccionista, entre los admiradores más rabiosos del mundo del cómic americano).
Estos cómics pertenecían a…
Fui de esos individuos que se crió con los cómics de Forum en los años 80, aunque alguna vez cayó en mi poder algún tomo de bolsillo de la editorial Bruguera (los famosos Pocket de Ases), de esos que te regalaban los vecinos del tercero, ya que su hijo se había hecho mayor (vamos, que había cambiado los tebeos por faldas) y como sabían que yo era un consumidor de nato viñetas, pues me los daban con todo el cariño del mundo (supongo que así también se ahorraban el paso de tirarlos a la basura, aunque esto es pensar bastante mal de ellos… En verdad eran muy simpáticos).
Personalmente estos cómics de Bruguera no me entusiasmaban demasiado: Eran pequeños y no se leían todo lo bien que uno querría, pero bueno… ¡Eran cómics!
El tiempo siguió su curso y pasé de ser un chavalito imbécil a convertirme en un adolescente más subnormal todavía (los peinados de la época eran bastante ridículos vistos hoy en día y las gafas… Pues bueno… En aquellos años, los miopes solíamos llevar unas gafas más grandes que nuestras propias cabezas… Y tampoco era yo demasiado espabilado, que todo hay que decirlo).
Fue entonces cuando me hablaron de unos cómics de superhéroes del año de la polka, en blanco y negro (que ya empezaban a considerarse como piezas de coleccionista, entre los admiradores más rabiosos del mundo del cómic americano).
Estos cómics pertenecían a…


