EL BRUTO: El cómic que siempre quise escribir

Llevo un montón de años leyendo cómics. Algo así como más de treinta años…

Me inicié en este mundo de locos con los típicos tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Anacleto Agente Secreto, 13 Rue del Percebe, etc…

Posteriormente comencé a leer Historias Juveniles (tebeos que trasladaban cuentos e historias de la literatura clásica a las viñetas) y mi tan querido (por eso de que marcó mi infancia) El Guerrero del Antifaz

Después, acabé recalando en el mundo de los superhéroes con los Pocket de Ases, de Bruguera, aunque después el mercado español lo lideró Forum y sus cómics Marvel…

De ahí pasé a DC (cuyos cómics editaba por aquella época Zinco), a las historias de terror de Creepy, a leer los números de Totem, etc…

Y ahora consumo todo tipo de tebeo, cómic, manga… O como lo queráis llamar…

Vamos, toda mi existencia enterrado entre páginas y páginas rellenas de dibujos, en una vida que mis padres (y mi mujer) se siguen empeñando en llamar: “¡A ver si maduras, que pareces un crío de cinco años leyendo esas chiquilladas!”

Pues bien… Todo esto que os acabo de contar es por un motivo muy sencillo: Por mis ojos han pasado miles y miles de cómics y entre tantas historias consumidas, sólo existe una (bueno, en realidad alguna más, pero hay que darle emoción al texto) de la que me gustaría haber sido su creador.

Me estoy refiriendo a…



El Bruto (The Goon, en su versión original) es una comedia de tintes terroríficos, un drama con el que te ríes y emocionas a partes iguales, un… No sé… ¡Una puta obra maestra llevada a las viñetas!

Es un universo grotesco en el que encontramos a personajes carismáticos, matones invencibles, compañeros salidos, zombies alcohólicos, robots asesinos, arañas parlantes, monstruos de feria, científicos pirados, brujas gitanas enfurecidas, mujeres seductoras cual víboras, secundarios de lujo y todo tipo de personajes y situaciones dispares que convierten a este cómic en una obra maestra, galardonada con los premios Eisner (los más preciados en la industria del cómic) en los años 2005 y 2008.

David Fincher (director de películas como Seven, La habitación del pánico o La red social, que tiene pendiente llevar este cómic a la gran pantalla, aunque aún no ha encontrado a nadie que le quiera producir) ha dicho del cómic lo siguiente: “Todo aquel que conozca el universo de El Bruto es un privilegiado”.

Y creedme si os digo que no se equivoca, porque yo he sido un privilegiado desde el momento en que mis ojos se posaron en la obra que dibuja y guioniza con total maestría, Eric Powell.


Como ya he dicho, en este universo grotesco, Powell utiliza cualquier tipo de recurso que sirva a su historia, siendo capaz de trasladarte desde los diálogos más absurdos y desternillantes, hasta el drama que te saca una lágrima en apenas unas pocas viñetas.

Aquí os dejo un ejemplo para explicarme:

Franky, el compañero de Bruto, prepara una fiesta sorpresa de cumpleaños a su amigo en el bar del ciudad. Esta es la conversación que mantiene con una de las chicas (Mabel) que acude minutos antes al evento.

―Mabel, no nos vendría nada mal que se te viera un pezón accidentalmente, ya sabes. No hay como verle las tetorras a una tía a las que nunca se las has visto para que un cumpleaños no se te olvide jamás.
―Pero ¡¿Qué clase de chica crees que soy?!
―Te pago el bebercio.
―¡Trato hecho! ¡Menos mal que no llevo sujetador esta noche!
―¡Venga ya! ¡Pero si todo el mundo sabe que nunca llevas ropa interior!

Entra Bruto en el bar de mala leche y la fiesta de cumpleaños le importa una mierda. Franky intenta solucionar la situación.

―¡Esto no funciona! ¡Mabel, enseña una teta ya!
―No sería propio de una dama! ¡Aún no estoy borracha!

El Bruto decide marcharse del bar.

―Bruto, ¡¿adónde vas?! ¡No te vayas ya! ¡Mabel te va a enseñar una teta!
―¡Cuando esté pedo!

Y de repente aparece por allí un cartero con un envío urgente para Bruto (que ya se ha ido). Franky recoge el telegrama parlanchín, cuyo remitente es un gorila violador... ¡Y el despiporre continúa!

¡¡Vale!!... ¡¡Ya está!!... ¿Qué os parece?... ¿Una estupidez?...

Puede ser y os concedo esa duda, ya que nunca habéis tenido el privilegio de leer uno de los cómics de Eric Powell… Para mí es una obra maestra con unas genialidades constantes, pues hay que ser muy bueno para irte por las ramas, contar cosas “estúpidas” y mezclarlas todas en un guión hilarante con sendos toques de drama y de terror, que tenga sentido y que enganche desde la primera página.

Aquí os dejo otro pasaje, esta vez dramático:

Un niño acompaña en un viaje a Carroña, un alma errante que no puede morir y que lleva siglos buscando su muerte para así descansar eternamente. En una de las conversaciones que mantienen sobre la vida y la felicidad, Carroña habla al chico.

―En su día conocí la felicidad, pero eso ahora sólo es un recuerdo muy lejano. No creo que fuera una persona melancólica por naturaleza; sin embargo, cuanto más vives, más pesada se te acaba haciendo la existencia… Hasta que termina aplastándote. Cuando uno es joven, como tú, la vida está repleta de maravillas. Todo es nuevo. Todo es una aventura. Pero, a medida que pasan los años, todo se vuelve vulgar. Los colores pierden su intensidad. Las estrellas, su brillo. El mundo te sorprende cada vez menos y pierde su magia. No creo que eso sea un calvario, sino un consuelo. Creo que todo eso pasa para que nos resulte más fácil despedirnos de este mundo cuando llega nuestra hora. No obstante, cuando uno ha vivido tanto como yo, el peso de los años y de un mundo carente de magia puede llegar a destrozarte. Resulta muy duro seguir vivo cuando uno tiene el alma rota.

Tras una serie de sucesos posteriores en el cómic, Carroña encuentra al niño herido de muerte y este le dice agonizando.

―La ve-verdad, prefiero… No saber… Qué se siente cuando uno no puede maravillarse al ver las estrellas.

Y entonces se muere.

Pues bien… El mismo tipo que ha escrito el diálogo absurdo con las tetorras de Mabel como tema principal, es el mismo autor que ha escrito estas frases tan acojonantemente buenas y profundas… Y lo mejor de todo…

¡¡Te las encuentras en las mismas páginas que contiene el cómic que te has comprado en la librería!!... ¡¡Es que Eric Powell es un puto genio!!

En fin… No sé qué más os puede contar de un cómic al que considero imprescindible…


Os puedo decir que se trata de un cómic "típico", con zombies que pretenden comerse a la gente y que Bruto los mantiene a raya en uno de los callejones de la ciudad… Os puedo decir que vais a ver acción, malos muy malos y buenos muy buenos, personajes absurdos y carismáticos (Valentín "el guapín" es digno de elogio), mezcla de géneros y todo conjuntado a la perfección con un toque de humor cien por cien auténtico, haciendo que todo case a la perfección.

Os puedo hablar de los personajes:

EL BRUTO: Una mala bestia de dientes descolocados que se ha convertido en el terror de todos los zombis que pueblan la ciudad. Parece un paleto sin escrúpulos(que no los tiene, por cierto) pero si se le conoce más, es un personaje que oculta muchas cosas (y algunas de ellas, buenas).


FRANKY: Es el amigo de Bruto, un enano respondón con camiseta de tirantes, gorro de gangster, ojos de huevo y un carácter psicópata muy, pero que muy preocupante (eso sin contar sus constantes ganas de cepillarse a una mujer que se lo permita). Es un personaje de lo más hilarante.


POPE ZOMBI: Es el enemigo número uno de Bruto y jefe de la familia criminal de los zombis. En sus ratos libres (los que no intenta matar a Bruto), se dedica a crear monstruos mutantes con los que asolar la ciudad.



También os puedo hablar de los guiones, independientes entre sí, aunque siempre hacen evolucionar el conjunto de las historias. Están llenos de humor y no tienen más pretensión que la de entretener al lector.

Os puedo hablar del genial dibujo de Eric Powell, que mejora número a número.

Os puedo hablar de tantas cosas…

Pero lo mejor es que lo leáis y que os olvidéis de las chorradas que os cuento. Creo que no os va a defraudar.

Además, la edición que publica Norma Editorial en España (en la actualidad once tomos), está cuidada, con buena encuadernación y un muy buen papel. Además siempre incluye algún artículo relacionado con el cómic y alguna presentación escrita por un maestro comiquero (por cierto, estaría encantado si a Powell se le ocurriese llamarme para que le escribiera una de esas presentaciones de sus cómics, os puedo asegurar que le pagaría si me permitiese hacerlo… Bueno, no… ¡Que me pague él a mí!... No, en verdad pagaría yo).

Aquí os dejo las portadas de algunos de los cómics editados por Norma.



Y antes de despedirme, os dejo un par de videos de esa película que se intenta llevar a cabo y de la que aún no se ha encontrado un productor que quiera desembolsar el dinero.



Hasta otra.



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2 comentarios

  1. Me ha encantado esta review. Ya le tenía ganas a este cómic desde hace tiempo y definitivamente me has convencido. He hecho un post en mi blog hablando sobre brutos y he incluido un enlace a este artículo para quien quiera ampliar información ^^

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  2. Hola, teresafdez y perdón por la tardanza en contestarte (es lo que tiene el estar muy, pero que muy liado: dejas abandonado el blog durante semanas y semanas).

    Me alegra muchísimo que te haya gustado la review y que al final te hayas decidido dar una oportunidad a este cómic (de verdad que se la merece).

    ¿Cual es tu blog?... Así la gente también tendrá la oportunidad de leerlo.

    Un saludo y muchísimas gracias por leernos.

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